Wrestling Latino
Fecha: 15 de June de 2025, 22:37 hrs
Autor: José Gloria
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Triplemanía Regia llegó con expectativas altísimas, luego del éxito que representó Worlds Collide, el magno evento entre WWE y AAA que puso a México en el centro del universo del wrestling internacional.

Con la participación de talentos de TNA, WWE y una revancha esperadísima entre Alberto del Río y El Hijo del Vikingo por el Megacampeonato, la Arena Monterrey lució un lleno total. La noche prometía y cumplió, al menos en el espectáculo.

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Destacó la coronación de Los Garza, actuales superestrellas de SmackDown, como nuevos campeones mundiales de parejas de AAA. Un movimiento que no es menor: por primera vez en mucho tiempo, títulos de AAA podrían exponerse en programación televisiva de WWE.

Otro gran momento fue la aparición de Joe Hendry. Su entrada se volvió viral, aunque no por las razones que la producción esperaba. En lugar del tema original, se utilizó la versión parodia del EZ Band, famosa en TikTok. Un detalle curioso, divertido y con todo el toque regio.

Pero lo realmente importante fue el grito popular

Desde la pérdida del Megacampeonato por parte de Alberto del Río —filtrada días antes por la propia WWE—, el descontento de la afición comenzó a crecer. La molestia no era solo por el resultado, sino por lo que representa Alberto para la lucha libre mexicana y en especial para la Triple A.

En Triplemanía Regia se vivió una escena atípica: el rudo fue ovacionado y el técnico abucheado. Desde su entrada, El Hijo del Vikingo fue recibido con desaprobación total, mientras que Del Río fue vitoreado como si regresara a casa. En medio del combate, el grito que cimbró la Arena fue contundente: “¡No te pertenece!”, también con copia para Octagón.

Ni las interferencias a favor del Vikingo, ni el esfuerzo narrativo por protegerlo, pudieron revertir la percepción del público. El respeto, el cariño y la validación estuvieron siempre con Alberto. Es más: su figura salió fortalecida.

WWE, debe tomar nota

En Estados Unidos, WWE decidió impulsar a Jey Uso como una de sus caras principales. No lo hicieron por ser el más talentoso del roster, sino por su conexión emocional con el público. Esa respuesta masiva fue suficiente para convertirlo en campeón mundial durante más de 50 días.

En México ocurre algo muy similar, pero con un matiz preocupante. Alberto del Río tiene esa misma conexión con la afición nacional. La ovación en Monterrey lo dejó claro. El problema es que, a diferencia de lo que hicieron con Jey en Estados Unidos, aquí WWE parece hacer todo lo posible por invisibilizar a Del Río. Lo han borrado de gráficas, censurado en promos y no le han dado ningún espacio, a pesar de que la afición lo respalda como a nadie más.

Ese desdén hacia una figura con respaldo popular puede salirle caro a la empresa. La lucha libre en México no perdona que le digan a quién debe apoyar. Y cuando el público ya eligió a su campeón, ignorarlo no solo es un error: es una provocación.

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